Desde hace ya muchos años los colutorios se han sumado a las prácticas de higiene bucodental domésticas. Los hay para todo tipo de objetivos: para prevenir la acumulación de placa dental, para combatir las inflamaciones de las encías o la halitosis, para disminuir la sensibilidad dental o para mantener los dientes blancos.
Algunas personas hasta los recomiendan como sustitutos del clásico cepillado, aduciendo su facilidad para actuar sobre los rincones más recónditos de nuestra cavidad bucal. Lo cierto es que existe evidencia científica de que los enjuagues bucales con colutorios tienen un valor significativo a la hora de combatir enfermedades periodontales; expertos como el Dr. Francisco J. Enrile de Rojas –doctor en Medicina y Cirugía y especialista en Estomatología– advierten que su función es coadyuvante de los métodos mecánicos y que en ningún caso deben usarse como sustituto.
El cepillado dental, el uso de sedas o cintas dentales, el limpiador lingual o los cepillos interproximales son los agentes más eficaces a la hora de combatir la placa, pero la destreza que se requiere para conseguir una higiene bucal completa hace que la mayoría de personas dejen restos de alimentos tras el cepillado. Ahí es donde el colutorio cumple la misión de arrastrar las pequeñas partículas que han quedado atrapadas entre los dientes o en las zonas posteriores de la boca.
¿Qué colutorio usar?
La mayoría de colutorios antisépticos tienen como componente básico la clorhexidina en mayor o menor concentración, ya que se ha revelado como el agente más eficaz para combatir la placa y la gingivitis. En un estudio comparativo, la doctora Gloria Calsina advierte que esta sustancia es dosis-dependiente, con lo cual su eficacia radica en las dosis usadas y, por lo tanto, en su concentración. El otro gran agente son los fluoruros, que ayudan a mantener el control de la caries.
Otros componentes usados en los colutorios son el peróxido de hidrógeno o el zinc; ambos disminuyen la presencia de CVS (compuestos sulfurados volátiles), responsables del mal olor bucal. Los colutorios tradicionales a base de compuestos fenólicos y aceites esenciales también tienen efectos antimicrobianos, inhibiendo las enzimas bacterianas y contribuyendo a combatir la halitosis y la formación de placa. La indicación de uno u otro dependerá por tanto de la patología o vulnerabilidad que se sufra, por lo que debe ser elegido con el asesoramiento de un profesional de la salud bucal.
A tener en cuenta
Fuentes:
Precauciones
Desde hace ya muchos años los colutorios se han sumado a las prácticas de higiene bucodental domésticas. Los hay para todo tipo de objetivos: para prevenir la acumulación de placa dental, para combatir las inflamaciones de las encías o la halitosis, para disminuir la sensibilidad dental o para mantener los dientes blancos.
Algunas personas hasta los recomiendan como sustitutos del clásico cepillado, aduciendo su facilidad para actuar sobre los rincones más recónditos de nuestra cavidad bucal. Lo cierto es que existe evidencia científica de que los enjuagues bucales con colutorios tienen un valor significativo a la hora de combatir enfermedades periodontales; expertos como el Dr. Francisco J. Enrile de Rojas –doctor en Medicina y Cirugía y especialista en Estomatología– advierten que su función es coadyuvante de los métodos mecánicos y que en ningún caso deben usarse como sustituto.
El cepillado dental, el uso de sedas o cintas dentales, el limpiador lingual o los cepillos interproximales son los agentes más eficaces a la hora de combatir la placa, pero la destreza que se requiere para conseguir una higiene bucal completa hace que la mayoría de personas dejen restos de alimentos tras el cepillado. Ahí es donde el colutorio cumple la misión de arrastrar las pequeñas partículas que han quedado atrapadas entre los dientes o en las zonas posteriores de la boca.
¿Qué colutorio usar?
La mayoría de colutorios antisépticos tienen como componente básico la clorhexidina en mayor o menor concentración, ya que se ha revelado como el agente más eficaz para combatir la placa y la gingivitis. En un estudio comparativo, la doctora Gloria Calsina advierte que esta sustancia es dosis-dependiente, con lo cual su eficacia radica en las dosis usadas y, por lo tanto, en su concentración. El otro gran agente son los fluoruros, que ayudan a mantener el control de la caries.
Otros componentes usados en los colutorios son el peróxido de hidrógeno o el zinc; ambos disminuyen la presencia de CVS (compuestos sulfurados volátiles), responsables del mal olor bucal. Los colutorios tradicionales a base de compuestos fenólicos y aceites esenciales también tienen efectos antimicrobianos, inhibiendo las enzimas bacterianas y contribuyendo a combatir la halitosis y la formación de placa. La indicación de uno u otro dependerá por tanto de la patología o vulnerabilidad que se sufra, por lo que debe ser elegido con el asesoramiento de un profesional de la salud bucal.
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