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Efectos del tabaco en la salud bucodental
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Información

El 31 de mayo se celebrará, tal y como viene haciéndose desde 1988, una de las campañas mundiales de salud pública que organiza la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Día Mundial sin Tabaco que, en esta edición, se centrará en el impacto que el tabaco tiene en la salud cardiovascular de las personas.

El consumo de tabaco se relaciona con una larga lista de enfermedades y alteraciones sistémicas que se calcula que matarán a una de cada dos personas fumadoras en el mundo.

Según datos del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, entre 2010 y 2014, el consumo de tabaco causó más de 50.000 muertes anuales en España.

A escala mundial, datos recientes de la OMS apuntan a que son más de 7 millones las personas que mueren anualmente por culpa de este hábito tóxico, siendo alrededor de 890.000 de las mismas no fumadoras expuestas al humo ambiental del tabaco. Y, lejos de mejorar, las previsiones para el 2020 son que el tabaco estará relacionado de una manera directa con alrededor de 10 millones de muertes1.

La cavidad oral es especialmente vulnerable a los efectos del tabaco. Halitosis, decoloración dental, enfermedad periodontal, cicatrización enlentecida y cáncer oral son algunas de las princiaples consecuencias de los cigarrillos en la salud bucodental.

El tabaco es el principal factor de riesgo ambiental y el segundo factor de riesgo modificable, después del control de la placa, en el desarrollo de enfermedad periodontal2. Así mismo, el tabaco, en combinación con el alcohol, aumenta significativamente el riesgo de desarrollar cáncer oral3.

Pero el listado es más largo y se sabe que el tabaco, bien por acción de las sustancias nocivas que presenta, bien por el calor desprendido en la combustión del cigarrillo, está relacionado con las siguientes alteraciones bucodentales3:

  • Cambios en la composición y la cantidad de saliva
  • Candidiasis oral
  • Caries (vinculada a cambios salivales y cambios en la flora bacteriana)
  • Disminución de la agudeza gustativa
  • Disminución de la agudeza olfativa
  • Enfermedad periodontal
  • Fallo en los implantes osteointegrados
  • Halitosis (mal aliento)
  • Lesiones precancerosas (leucoplasia) y cáncer
  • Melanosis del fumador (pigmentación benigna de la mucosa oral)
  • Palanitis nicotínica (paladar del fumador)
  • Retraso en la cicatrización de las heridas
  • Tinciones y manchas en la superficie dentaria

¿Realmente hacen falta más motivos para alejar el tabaco de nuestras bocas y de nuestro entorno?

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El 31 de mayo se celebrará, tal y como viene haciéndose desde 1988, una de las campañas mundiales de salud pública que organiza la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Día Mundial sin Tabaco que, en esta edición, se centrará en el impacto que el tabaco tiene en la salud cardiovascular de las personas.

El consumo de tabaco se relaciona con una larga lista de enfermedades y alteraciones sistémicas que se calcula que matarán a una de cada dos personas fumadoras en el mundo.

Según datos del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, entre 2010 y 2014, el consumo de tabaco causó más de 50.000 muertes anuales en España.

A escala mundial, datos recientes de la OMS apuntan a que son más de 7 millones las personas que mueren anualmente por culpa de este hábito tóxico, siendo alrededor de 890.000 de las mismas no fumadoras expuestas al humo ambiental del tabaco. Y, lejos de mejorar, las previsiones para el 2020 son que el tabaco estará relacionado de una manera directa con alrededor de 10 millones de muertes1.

La cavidad oral es especialmente vulnerable a los efectos del tabaco. Halitosis, decoloración dental, enfermedad periodontal, cicatrización enlentecida y cáncer oral son algunas de las princiaples consecuencias de los cigarrillos en la salud bucodental.

El tabaco es el principal factor de riesgo ambiental y el segundo factor de riesgo modificable, después del control de la placa, en el desarrollo de enfermedad periodontal2. Así mismo, el tabaco, en combinación con el alcohol, aumenta significativamente el riesgo de desarrollar cáncer oral3.

Pero el listado es más largo y se sabe que el tabaco, bien por acción de las sustancias nocivas que presenta, bien por el calor desprendido en la combustión del cigarrillo, está relacionado con las siguientes alteraciones bucodentales3:

  • Cambios en la composición y la cantidad de saliva
  • Candidiasis oral
  • Caries (vinculada a cambios salivales y cambios en la flora bacteriana)
  • Disminución de la agudeza gustativa
  • Disminución de la agudeza olfativa
  • Enfermedad periodontal
  • Fallo en los implantes osteointegrados
  • Halitosis (mal aliento)
  • Lesiones precancerosas (leucoplasia) y cáncer
  • Melanosis del fumador (pigmentación benigna de la mucosa oral)
  • Palanitis nicotínica (paladar del fumador)
  • Retraso en la cicatrización de las heridas
  • Tinciones y manchas en la superficie dentaria

¿Realmente hacen falta más motivos para alejar el tabaco de nuestras bocas y de nuestro entorno?

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